3.3.06

RENFE ya no es lo que era (II)

El comunicado de CGT del que os hablé en mi anterior post tiene toda la razón, como mínimo, en una cosa: los recortes de prestaciones de servicios que se han venido llevando a cabo en RENFE desde hace unos años.

Soy usuario de RENFE desde el año 93. Desde entonces utilizo a diario el tren de Cercanías para ir de Mataró a Barcelona (Sants), en un principio para ir a la facultad y, en estos últimos años, para ir a trabajar.

Me paso en el tren una media de 84 minutos diarios (42 de ida, y otros tantos de vuelta... eso en teoría), así que me permitiréis que presuma de un cierto conocimiento, al menos como usuario, de la evolución que ha tenido el servicio desde septiembre de 1993 hasta ahora.

El precio del abono mensual en 1993 no llegaba a las 5000 pesetas (siento no recordar exactamente cuánto costaba). Aquella tarjeta permitía 60 viajes mensuales (2 máximo al día). Hoy una tarjeta integrada 50/30 (50 viajes en 30 días) de 3 zonas (Mataró a Barcelona) vale 64,85 euros. Es decir, desde el 93 se ha incrementado el precio más del 100% (si bien es justo señalar que la tarjeta actual permite enlazar con bus, metro y ferrocarriles de la Generalitat). Por cierto, luego dirán que los catalanes somos así o asá, pero es que, sinceramente, hay motivo: ¿alguien me explica porqué en Madrid la tarjeta mensual ha valido siempre menos que en Barcelona? Yo lo dejo caer... y quien quiera, que lo recoja.

Dejando de un lado la cuestión económica, volvamos al tema de los servicios.

Hace años, no había que cancelar el billete antes de subir. ¿Porqué? Pues porque en cada tren había un revisor (a veces dos) que pasaba comprobando que todo el mundo llevara su billete, y le pegaba el correspondiente "bocao" con esa especie de tenacillas tan características (por cierto, cuando yo era niño esperaba con emoción tan ansiado momento, y le pedía a mi madre que me dejara a mí darle los billetes al "picas", cosa que hacía dándome aires de cierta importancia... luego de mayor, he visto a otros niños hacer lo mismo que yo hacía).

El servicio del interventor no se limitaba a eso. Saber que el "picas" rondaba por ahí daba una cierta sensación de seguridad (sensación totalmente falsa, por otra parte, pero bueno). Además, mucha gente lo llamaba para preguntarle cosas (principalmente las personas mayores): "Oiga, por favor, ¿cuánto falta para Badalona?" o "¿dónde me tendría que bajar para ir a tal sitio?".

Desde hace unos años los interventores han desaparecido. No se ven. Cero patatero. None. Zaroooo. Rosco de vino. Nasti de plasti. Vamos, ni uno. No es que hayan reducido personal, es que, o bien se los han cepillado a todos, o los tienen por ahí arreglando catenarias, porque si no, no me lo explico.

El motivo es muy simple, y ya se apunta en el comunicado de CGT. Los han sustituido por torniquetes de acceso, por los que hay que pasar tanto en la estación de origen como en la de destino (y en ambos casos tienes que usar el pasar el billete para que se abran). Por cierto, estos torniquetes son máquinas de romper costillas. Literalmente. En realidad, no son "torniquetes" propiamente dichos, sino una especie de compuertas automáticas que se abren durante unos segundos cuando introduces el billete, y se vuelven a cerrar rápidamente (y subrayo lo de rápidamente) "después" de que hayas pasado. Lo que pasa es que a veces no funcionan, y ahí empieza la diversión. A veces la persona que va delante de tí introduce su billete, las compuertas se abren, la persona pasa pero... las compuertas no se cierran. Se quedan abiertas, amenazadoramente, como diciendo... "¡ven a mí, ven a mí!". En casos como ese, lo que yo recomiendo es cambiarse de fila y pasarse a otro torniquete, porque lo más probable es que, cuando introduzcas tu billete, o bien las puertas se cierren y no se vuelvan a abrir (con lo cual no puedes pasar a pesar de haber cancelado tu billete), o bien las puertas se queden quietecitas, al acecho, y esperen a que estés pasando para aprisionarte entre sus poderosas mandíbulas (de ahí lo de "rompe costillas"). Esto lo he visto suceder decenas de veces, e incluso lo he sufrido en mis carnes en un par de ocasiones. Si esto le pasa a un niño pequeño, imagino que le puede hacer bastante daño, según cómo le pille.

Estas son las máquinas sustituyen a los interventores. Vamos ahora a por el personal de las estaciones.

En todas las estaciones se han instalado máquinas "autovending", que complementan al personal de las taquillas (eso si lo hay, porque en algunas estaciones pequeñas, los billetes se venden EN EL BAR). Como lo oís: Renfe gana pasta con las concesiones de los bares, y además se ahorra personal de taquillas. Impresionante jugada. Por cierto, las máquinas autovending a veces no funcionan (o bien no aceptan billetes, porque no les queda cambio, o bien no aceptan tarjetas, porque no les funciona la conexión a la red).

En la estación de Mataró la supervisión de las incidencias con los torniquetes la hace, o bien el personal de taquilla, o bien una empresa de seguridad (como también señala el folleto de CGT). Cuando acaban su turno, se van a casa y dejan los torniquetes abiertos (porque a veces a los torniquetes se les va la perola, y no se abren, y sería bastante cachondo que la gente que no tenga agilidad suficiente como para saltar la valla -cosa que hace mucha gente mientras los seguratas se miran con vergüenza el brillo de las botas- tuviera que pasar la noche en la estación).

Tema seguridad: coger el cercanías Mataró-Barcelona (o Barcelona-Mataró) los fines de semana a ciertas horas acojona bastante. Hay mucha gente que vuelve de marcha en tren (no tengo nada en contra de eso; la alternativa, que vuelvan al volante de su Golf GTI hasta el culo de pastillas, tampoco es demasiado halagüeña). He de decir que yo he llegado a pasar miedo viendo cómo varios maquineros-mascachapillas increpaban a unas chicas que volvían solas de marcha. Me avergüenza admitir que ni yo ni nadie de los que íbamos en el vagón (cuatro gatos, también es cierto), hicimos nada para evitarlo. Ni que decir tiene que a bordo del tren no había ni seguratas ni interventores.

Y para terminar ya, sobre la cuestión de la privatización, ¿os habéis fijado en el "lavado de cara" de la "marca RENFE"? Cambio de logotipo (con lo carismático que era el anterior), repintado de todos los trenes con los nuevos colores corporativos... y pensar que todo esto lo estamos pagando de nuestro bolsillo, y, cuando esté todo limpito y saneado, irá a parar a manos de los amiguetes del gobierno de turno... en fín... el precio a pagar por ser tan molones y estar en la UE.

5 comentarios:

  1. Hola Angel. Si, es cierto, en fines de semana acojona lo suyo ir en tren con esos hijosdeputa. Muy valientes yendo en grupo pero una mierda en solitario. Uno se siente mal por no tener el valor para enfrentarse a ellos. A mi tambien me falta el coraje. Me dan asco los makineros, creo que son lo peor de esta sociedad.
    Lo de las privatizaciones... bueno, es que los politicos, aunque suene muy populista/demagogico, no se preocupan realmente del interes del pueblo.

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  2. ¿No os habeis fijado en que hace ya unos años por megafonía anuncian: "Estimados clientes..." en lugar de "usuarios"? ¿Somos "clientes" de una empresa pública que además es la única que ofrece el servicio? Porque, claro, en general uno tiene mucho más compromiso con un usuario que con un cliente: en el fondo un cliente, si está descontento simplemente se va.
    En fin, si estáis descontentos de la línea BCN-Mataró, tendríais que conocer la BCN-Castelldefels. Con las obras del aeropuerto y toda la pesca los retrasos, trenes abarrotados, etc son el pan de cada día...

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  3. Angel lee el articulo publicado hace 2 dias en
    http://www.kiyoaki.com/

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  4. Gracias por el aviso, Carles. Yo también iba en ese tren y lo vi todo. Ya le he dejado un comentario a Sergi en su artículo.

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  5. Por cierto, Carles, mi dirección de correo es angel.aguilera[ensaimada]gmail.com (obviamente, tienes que cambiar la ensaimada por una arroba). Ya me mandarás un mail para que sepa la tuya, porque a veces he querido mandarte algún link que podrías usar en tu weblog, y esto de dejarlos en forma de comentarios es un poco coñazo y nunca estás seguro de si el otro lo habrá leído

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