4.7.05

Extremaunción para el software libre en Europa

Entre mañana y pasado mañana, 5 y 6 de julio, se aprobarán las patentes de software en la UE. Y, a menos que ocurra algún milagro —como que los parlamentarios europeos vayan a ganarse el sueldo que tú y yo les pagamos cada mes, cosa harto improbable, ya que los maletines que han recibido para que se ausenten el día de la votación superan su nómina ampliamente—, el futuro del software libre en la UE está herido de muerte. Por última vez, ¡no a las patentes de software!


Actualización (7/7/05): Finalmente la directiva fue rechazada prácticamente por unanimidad. Se rumorea que los lobbies pro-patentes temían que la directiva fuese aprobada con las enmiendas propuestas por Rocard, y que de ahora en adelante desviarán la presión a los gobiernos de los respectivos países.

29.6.05

Garantías en la venta de bienes de consumo

Digan lo que digan en los telediarios de Antena 3, esto de Internet es el mejor invento de la historia.


No es la primera vez que, gracias a la información que haya podido encontrar en Internet, consigo evitar que me tomen el pelo.


Resulta que a mi madre se le ha estropeado la tele que tiene en el pueblo. El botón de encendido/apagado se engancha, y es imposible apagarla si no es desenchufando la alimentación (sí, con el mando a distancia también se puede, pero sigue en "stand by", y por tanto consumiendo electricidad).


La tele, una Panasonic de 30 pulgadas con pantalla panorámica (muy chula, la verdad sea dicha) la compramos a principios de diciembre del año pasado. Es decir, sigue en garantía (el período de garantía es, por ley, de 2 años mínimo en bienes de consumo nuevos).


Pues bien, mi madre ha llamado al centro comercial Urende, en Córdoba, donde compramos la tele. Les ha comentado el problema, y le han dicho que tiene que dirigirse al servicio técnico de Panasonic.


Llama a Panasonic, y allí le dicen que vale, que se la arreglan, pero que ellos del transporte no quieren saber nada. Es decir, que se las apañe para llevarles la tele. El caso es que no nos han dicho que nos cobrarían el transporte: simplemente que ellos NO piensan desplazarse al pueblo a recogerla. Hay que decir que desde el pueblo de mi madre hasta Córdoba hay unos cuarenta kilómetros.


Con tal de ahorrarse problemas, mi madre estaba dispuesta a llevar la tele en el maletero del coche, pero el caso es que no cabe. El trasto es un mamotreto enorme, pesa una burrada y la verdad es que una persona sola no puede transportarla.


Mi madre me ha llamado desesperada y, en la ignorancia supina que me caracteriza, le he sugerido que no tendría más remedio que contratar a una empresa de transportes para que lleven la tele al SAT Panasonic de Córdoba. En la web de Seur he visto que el envío nos salía por unos 60 euros "ida y vuelta".


Ya me diréis qué gracia tiene que no haya expirado aún el período de garantía, si el transporte te cuesta una pasta.


Qué indefenso está el consumidor...


Un momento... ¿indefenso? ¡Pero si tenemos intenné, hombreeee!


Dicho y hecho. Abro "Google", busco un poquillo y... ¡bingo! He aquí el documento salvador: Ley de garantías en la venta de bienes de consumo. También está el texto íntegro de la ley en el BOE.


Citando el artículo 6, apartado "a" de la mencionada Ley:


[La reparación y la sustitución] serán gratuitas para el consumidor. Dicha gratuidad comprenderá los gastos necesarios realizados para subsanar la falta de conformidad de los bienes con el contrato, ESPECIALMENTE LOS GASTOS DE ENVÍO, así como los costes relacionados con la mano de obra y los materiales.

Una cosa está clara: los del SAT de Panasonic están intentando engañar a mi madre. Ahora mi duda es ¿la están engañando también en Urende? es decir, ¿tiene razón Urende en redirigir al cliente a Panasonic? Me he leído la ley "de pe a pa" (son sólo 5 páginas), y no he podido aclarar esta duda (se marea un poco la perdiz entre los artículos 4 y 10). Nada, nada: una llamadita al Instituto Nacional de Consumo, y seguro que me lo aclaran.


La reflexión que yo quería hacer es que, hace unos años, cuando Internet era poco menos que un coto privado de unos pocos privilegiados, el acceso al texto de dicha ley hubiera me hubiera sido prácticamente imposible (y hubiera pasado por perder una tarde en la biblioteca, sin saber ni siquiera por dónde empezar a buscar). Resultado: cliente puteado, Seur un poco más ricos y los de Panasonic tocándose las bolas.


De aquí a pocos días me voy de vacaciones, y me temo que no me voy a aburrir. Ya os contaré si es necesario que lleve las cosas a la Oficina de Defensa del Consumidor.

8.6.05

Tiendas online que utilizan tus datos para cobrarte más

Hace tiempo que se conocen algunos métodos que utilizan las tiendas on-line para personalizar el servicio a sus clientes. Quien más o quien menos sabe para qué sirven las cookies que se guardan en nuestro navegador, y qué beneficios y riesgos de privacidad traen consigo.

Lo que se ha confirmado ahora es que todos estos métodos van un poco más allá de lo que sería deseable para el usuario.

Imaginemos la siguiente situación. Pongamos que yo quiero comprarme La sombra del viento (gran libro, por cierto), y que voy buscando por internet para ver dónde lo venden más barato. Llego a la web "comparaprecios.com" (no la probéis, que no existe), donde puedo ver cuánto vale el libro en diferentes tiendas on-line. Me dice que en la web "Librerías Manolito Online" es donde lo venden más barato, en concreto por 20 euros.

El caso es que el precio que me muestra no es real. En realidad, en Manolito Online han bajado el precio a 15 euros desde hace unas semanas (aunque en principio yo sólo conozco el precio que me han dicho los de "comparaprecios.com", y aún así estoy dispuesto a comprarlo allí, ya que me han hecho pensar que allí es más barato).

Bien, me voy a comprarlo a la web de Manolito. Abro su web con mi navegador y busco el libro.

La web de Manolito recibe la consulta de mi navegador, pero los muy cucos, antes de mostrarme el precio actual (15 euros), con lo que me alegrarían la vida sobremanera, hacen el siguiente paripé: envían una consulta a "comparaprecios.com", con quienes tienen un convenio comercial (aunque eso la gente no lo sabe), y les preguntan "¿habéis recibido una consulta de precios de La sombra del viento desde tal dirección IP, desde hace como mucho 10 minutos?

En caso de que "comparaprecios.com" les responda que NO, los Manolitos me mostrarían el precio actual al que venden el libro, 15 euros. Pero si "comparaprecios.com" les dice que SÍ (como sería el caso), entonces me muestran AQUEL precio: 20 euros.

Fijaos que, para que este sistema funcione, no es necesario que el cliente se haya registrado en ninguna de las dos webs, y tampoco es necesario que tenga habilitadas las cookies en su navegador.

Por lo visto a esto lo llaman personalización de precios.

Lo vi en Boing-Boing.

6.6.05

Soy un "Picateclas"

Cuando estudiaba en la FIB hice la práctica de PP (Proyecto de Programación) entre otros con mi amigo Javi. Recuerdo que, cuando estábamos terminando, tras dos noches sin dormir, escribiendo código Eiffel, Javi dejó caer la frase lapidaria: "A Dios pongo por testigo que, cuando termine la carrera, no volveré a escribir una sola línea de código" (bueno, más o menos dijo eso... el toque literario lo he puesto yo).


El caso es que a mí siempre me ha gustado "picar código", como solemos llamarlo los informáticos. Algunos compañeros de facultad piensan que esto de "picar código" es algo así como si un arquitecto se rebajase a preparar mezcla y poner ladrillos, como si ese trabajo tuviera algo de degradante.


Hoy, he encontrado un artículo de Navegapolis donde se cita el siguiente texto, que define a la perfección lo que uno puede llegar a sentir cuando por fin consigue que aquel rompecabezas funcione por fin:

¿Por qué es divertido programar?. ¿Qué beneficios esperan obtener los programadores?


Primero, por el placer de construir cosas. Al construir cosas, los adultos experimentan el mismo placer que los niños al jugar con el barro, especialmente si construyen cosas que ellos mismos han diseñado.


Segundo, por el placer de hacer cosas que puedan resultar útiles a otras personas. En realidad lo que persiguen es que otros usen su trabajo y lo encuentren útil.


Tercero, por la fascinación de ver trabajar sistemas complejos, que asemejan rompecabezas en los que se integran diferentes piezas y partes móviles, que interactúan entre sí para llevar a cabo las funciones que inicialmente se han previsto.


Cuarto, por el placer de estar siempre aprendiendo al trabajar cada vez en proyectos de características diferentes.


Y por último, por el placer de construir con un material tan maleable y tan etéreo. El trabajo del programador, como el del poeta, se construye de forma sutil desde la materia pura de su pensamiento. Puede construir castillos en el aire, sólo con el esfuerzo de su imaginación. Pocos medios de creación son tan flexibles, tan limpios y fáciles de remodelar, para desarrollar complejas estructuras conceptuales.

Frederick P. Brooks.



Sí señor. Precisamente por eso me gusta ser un picateclas.

29.5.05

Música "clásica"

Haciendo uso del derecho de copia privada me conceden los artículos 270 del código penal y 25 de la Ley de Propiedad Intelectual, acabo de bajarme Thriller, de Michael Jackson. El disco más vendido de la historia, ahí es nada.

De vez en cuando, los críticos musicales y la gente "de a pie" (esos a los que no nos avergüenza reconocer que nos gustaba el tema principal de la banda sonora de "Rocky") nos ponemos de acuerdo al considerar que una determinada canción es un clásico. Mientras se escuchan canciones míticas como "Billie Jean" o "Beat it", uno se pregunta qué será lo que hace que una canción no pase nunca de moda.

Podría ser mérito del autor. Pero en ese caso todas las canciones de ese autor o, al menos, una gran mayoría, serían consideradas grandes canciones para la mayoría de la gente.

Podría ser la letra. Pero hay canciones con letra pésima que muchos perciben como clásicos, y otras con letra compuesta por grandes poetas que no logran traspasar, ni falta que hace, la mal llamada "barrera de la comercialidad".

Podrían ser la melodía y el ritmo. Sin embargo estos son los que, normalmente, suelen pasar de moda con más rapidez (aunque dicen que todo vuelve).

Finalmente, podría ser una mezcla de todo lo anterior: una combinación, que, tal vez fruto de la casualidad, lograse crear un mito a partir de un autor mediocre, una letra mediocre y una melodía mediocre.

O no. Tal vez esa percepción sea completamente personal e intransferible, y cada uno considera su canción inolvidable como "aquella que nos hace recordar lo que sentíamos en el momento preciso en que las escuchamos por primera vez". Hmmm. Tal vez sencillamente no exista ninguna canción capaz de no pasar jamás de moda. Y que incluso las que ahora percibimos como clásicos imperecederos acaben en el olvido en las próximas décadas, junto con los recuerdos que lograban evocar.

25.5.05

Cómo ser "El malo" y no morir en el intento

En este artículo de Microsiervos encontré un enlace genial a una página titulada "How to be a successful evil overlord", que no es sino una lista de las cosas que jamás se deben hacer si quieres ser el malo de la película y conseguir que no te gane el bueno con sus estratagemas de patio de colegio.


Hay recomendaciones tan buenas como...


  • Mi hermanastro, cuyo trono usurpé, será asesinado, en vez de encarcelado de forma anónima en una celda olvidada de mis mazmorras.

  • Confiaré en mi superioridad. Por lo tanto, no sentiré la necesidad de probarla dejando pistas en forma de acertijos o dejando vivos a mis enemigos más débiles para demostrar que no suponen una amenaza.



En fin, que este documento es una mina... digno de ser estudiado por todos los genios malignos que se precien. Creo que me será de gran ayuda para conseguir mis planes de dominación mundial.

15.5.05

Con cara de tonto

Os propongo una lista de situaciones en las que sabes a
ciencia cierta que estás haciendo el primo, y no puedes
hacer nada por evitarlo.


Algunas de estas situaciones me han ocurrido a mí.
Otras me las han contado personas que conozco, aunque
lo más terrorífico de la situación no sólo es que todas
estas cosas te pueden pasar a tí, sino que
tarde o temprano ¡TE PASARÁN!... (ahora estaría bien que sonara
la musiquilla de Psicosis, para ambientar).



  1. Ir al abogado a que te redacte un contrato, observar que
    está utilizando la misma plantilla de Word que utiliza con
    todos los clientes, y que tengas que ser tú quien le corrija cláusulas
    que ves claramente que no son aplicables (y eso que tú no eres
    abogado). Después, te cobra 300 euros por menos de una hora
    de trabajo.

  2. Ir a la delegación de Hacienda a que te hagan la declaración
    de renta y comprobar que no te hacen deducciones a las que tienes derecho
    (o, peor aún, que te hacen algunas a las que no tienes derecho,
    y por las cuales te puedes meter en un marrón). Al menos estos
    no te cobran por hacerte mal la declaración.

  3. Ir al mecánico a hacerle una "revisión a fondo" al coche,
    y que, de paso, le cambien un piloto de freno que no enciende.
    Volver al día siguiente y comprobar que te han vuelto a cambiar el
    silencioso, porque "ya tocaba" (aunque te lo habían cambiado 6
    meses antes en otro taller). Al llegar a casa te das cuenta de que, a pesar de la
    "revisión a fondo" que le han hecho, y por la que te han cobrado un pastón, no han visto que el piloto de freno no encendía (y eso que tú se lo habías pedido expresamente), y no te lo han cambiado.

  4. Ir al notario a firmar una escritura. Saber que lo que te está cobrando
    depende del precio de lo que se compra o se vende (como si le costase
    más trabajo redactar la escritura de un piso de 50 millones que la de uno
    de 20).

  5. Ir al mercado y comprobar que, en dos paradas que están una al lado de la otra, los tomates tienen una diferencia de precio de más de 50 céntimos el kilo.

  6. Que te cobren 1,80 (como mínimo) por sacar dinero en un cajero que no es
    de tu entidad, cuando sabes que el coste de la transacción informática
    que hay detrás es prácticamente cero.

  7. Que te cobren dinero en el banco por tener dinero en el banco
    ("comisións de mantenimiento", lo llaman). Que vayas a quejarte y,
    si tienes el suficiente dinero en la cuenta, te devuelvan dichas comisiones
    (y si no lo tienes, no).

  8. Que te cobren 20 céntimos por enviar un SMS sabiendo que, cuando
    apareció dicha tecnología, enviar SMS's era totalmente gratis, y que el
    ancho de banda consumido por un SMS es despreciable (de hecho siempre
    he sospechado que los muy ratas limitan el tamaño máximo para que quepa
    en un solo paquete TCP/IP).

  9. Que una compañía aérea te cobre 300 euros por un billete de avión,
    y que otra te cobre sólo 50 euros por el mismo trayecto, en el mismo día
    (y es más: ¡tal vez en el mismo avión!).

  10. Que en Francia el precio de la conexión a internet sea aproximadamente
    un tercio que aquí, cuando sabes que los costes de la tecnología son
    aproximadamente los mismos.

9.5.05

"Para las mujeres sensibles no hay misión imposible"

... ese era el nick que solías usar en el messenger.


Se pueden contar con los dedos de una mano las ocasiones en que te vi en persona. Y sin embargo fueron suficientes para darme cuenta de que eras una chica a la que hubiera valido la pena conocer mejor.


Donde quiera que estés, espero que me cuentes entre quienes te echaremos de menos.

6.5.05

Los mejores momentos del cine

Vía La petite Claudine he llegado a una lista fantástica con los mejores momentos y escenas de la historia del cine. Inmediatamente me he acordado de 10orio, mi amigo más cinéfilo. Como premio a su fidelidad a este blog, permitidme dedicarle este post. Por cierto, Joan, mira en la R, que también mencionan el Rocky Horror (¿habrá alguna escena de esa película que no sea memorable?).